19 sept. 2009

La fórmula de lo sencillo

En matemáticas a veces la solución a una fórmula que parece sencilla se puede complicar de la leche o al revés. Una solución a una fórmula que parece ‘jarta’ de difícil es muy simple. La selección de basket es así. Su metamorfosis ha llegado tras escudriñar el camino más complicado, tras complicarse de lo lindo, experimentar, ombliguear y hasta dudar de quien era. Y la solución no era tan complicada. O era lo más complicado.
 

Las dudas en mis últimos tres post sobre el rendimiento del equipo en el Eurobasket se han disipado con las palizas a Polonia y Francia. La mosca cojonera está achicharrada y ahora hasta en sueños entran los triples de Navarro (y hasta de Ricky), los uno contra a uno de Pau o la defensa asfixiante del equipo por todo el campo. Desde hace 80 minutos las buenas sensaciones han vuelto y parecemos imparables. Porque lo somos cuando nos arremangamos y hacemos el basket más sencillo y que cuesta un huevo (o dos) conseguirlo.

En ‘Una camisa de fuerza’ tenía claro que los rivales son los que tenían que tener miedo a España, a su potencial, a su orgullo herido y nunca dudé del carácter ganador sin límites de los jugadores. Y Francia fue un flan, mejor dicho, un juguete para Pau & cia. Se ha hecho ‘click’ y el equipo parece haberse desbloqueado mentalmente tras tres derrotas en cinco partidos. Hemos dejado el DÑI en el vestuario para jugar a basket sin complejos. Es lo que se inició con el Mundial junior hace una década. Ahora, aunque nos quedemos sin el esperado oro, al menos si nos eliminan en semis (cosa que no creo que pase) lo haremos siendo fieles a nosotros mismos. Jugamos lo mejor que podemos, echándole narices (para no decir otra cosa), poniendo en el parket el talento y diciendo ’si nos ganan que sea porque son mejores, no porque nosotros no estemos a nuestro nivel’.

¿Oye pero tu eres un ventajista, no? No, señores. No me sumo al carro ahora. Porque no sería justo buscar entre las personas que han girado la tortilla de la situación ni a los jugadores pero tampoco al técnico. Yo del Scariolo de la selección he dicho pocas cosas buenas, verdad. Creo que su gestión del equipo, quizás por comparativa con Aíto o Pepu, no está al mismo nivel. Y lo sigo pensando. Y si revolotea aún una mosca por detrás mi oreja es porque el técnico italiano no ha dado todavía con unas rotaciones que a mí no me convencen. Sí, llamarme crítico pero ganar de 20 y pico y no sacar hasta el minuto 39 a Llull o hasta el 40 a Claver (y a Cabezas ni darle bola) no me parece de recibo. ¿A alguién sí?

PD. Impresionante y muy recomendable el blog de Iturriaga del Eurobasket

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