22 may. 2008

Juguetes rotos

El tren no para. Cada semana hay algo. Información en vena. Crisis, resurreción, crisis, fichajes, declaraciones, partidos, mercato. Chup chup. 10 teles, 15 radios, 1000 webs. Esto no para. Se agudiza la selección de memoria. Nos quedamos con frases o imágenes pero ya no sabemos su contenido real. No hay contextualización. Todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar. Fin de liga, cerramos el libro y nos ponemos a escribir otro con Roland Garrós, Eurocopa,Pekín y otra Liga en el horizonte....pero en medio los versículos de los fichajes. Chup chup, chup chup...

Antes eran los Hermanos Marx los que echaban 'más madera!' y ahora son nuestras necesidades las que hacen necesitar más información, es igual si es buena o no. Sólo espero que algunas cosas no se repitan aunque me temo que soy un iluso.Ojalá no veamos el próximo año un equipo encerrado unos meses, unos jugadores quejándose por algo que es suyo o un club dirigido por un empresario que tiene mono de ombliguismo y vía libre para hacer y deshacer a su antojo, jugar con las ilusiones de jugadores, entrenadores y empleados simplemente por el hecho que dice que amoquina dinero (aunque luego no pongo un euro encima de la mesa). Juguetes rotod como ha pasado en el Levante pero también en el Algeciras, el Castelldefels y miles de equipos más. Llega alguien con unos milloncejos en el bolsillo, promete el oro y el moro, vende humo y a los seis meses el proyecto al garete, los chavales sin cobrar y el empresario fumándose un purito. Hay muchos ejemplos yo os pongo el de Enric Flix, un especialista en eso y que le conocen bien tanto en Figueres como en Castelldefels, dos proyectos fallidos del Miapuesta en dos años. Pleno. Promesas de dinero fácil y mucho ego. Pero mucho. Sólo espero que este año se quede en casa y si tiene ganas de gastarse dinero lo emplee en algo que no juegue con las ilusiones de los demás, donarlo a una ONG por ejemplo. Algunas de sus víctimas directas (o colaterales) son jugadores o técnicos pero la onda expansiva llega a la propia historia del club.

6 may. 2008

Ejemplos de profesionalidad

Me levantó, me ducho y me voy para currar. Eso cinco días a la semana. Como casi todo hijo de vecino. Quizás por eso o simplemente porque sí, que la gente que cobra más, que se rasca los coscorrones y que encima se burla del resto me provoca una tirria especial y una inflación de mis propios cataplines. Por contra el que es inconformista, quien pese a poder retirarse del primer plano y vivir tres vidas con la pasta que ha trincado pero no lo hace me provoca una admiración especial. Y este fin de semana hay que empezar a repartir notas y ver casos y casos.

Profesional es aquel que siendo uno de los mejores en su disciplina sigue con hambre, corre, lucha y le pone todo para intentar rayar a su máximo nivel. No importa si ese hambre es por tu estreno en la disciplina, tu irrupción y ganas de comerte el mundo, como le pasa a Lorenzo, quien sin tobillos da una lección en China acabando cuarto. El hambre y ganas de hacer historia también motivan la ambición de Nadal, con el cuarto Godó, cuarto Montecarlo y camino del cuarto Roland Garros o la del propio Raúl. Enclenque, corriendo mal por el campo pero que no se cansa nunca, no baja los brazos, está ahí y aparece, reaparece para sumar su sexta liga y un palmarés único en el fútbol español moderno.

Y quizás la profesionalidad, o la dignidad o el coraje o vete tú a saber que más cosas se olvidan otros cuando ya están saciados. Los que hablan y hablan, los que prometen y venden humo. Los que se llenan la boca con sus mensajes los días antes pero cuando se calzan las botas y deben ejercer su profesión y dar ejemplo cogen la goma Milan de borrar y se hacen desaparecer como el conejo del Magic Andreu. Porque (soy un iluso), hasta me puedo creer que Deco, por la calentura de tener que estar peleándose en el campo con Marchena, uno de los futbolistas más odiosos para los rivales y espectadores rivales, se tome la justicia por su mano. Y hasta me podrían engañar los etoístas que se le fue la pinza al ver la amarilla ante el Valencia por una entrada sobre Silva. Pero después, en la sala de prensa, es cuando los argumentos se caen por su peso. Dicen que no sabían las tarjetas que llevaban. ¿?. Yo ante tal 'ejemplo de profesionalidad', por mucho que corran en el campo, por muchos goles o pases que den no los quiero en mi equipo. Llámame simple. Quizás gane menos pero jugaré con los que viven para esto y no sólo de esto.