29 abr. 2008

Cuando el loro se viste de seda…

Embaucadores, hipócritas y otros navegantes de mal click aquí estamos de nuevo. En las últimas semanas he empezado dos post sobre loros y Jan Laporta pero, por una cosa u otra, se han quedado en el tintero y sin publicar. Como no quiero que el Manchester-Barça de esta noche condicione nada y para que algunos no me tachen de oportunista o de querer navegar a contracorriente os comento algo que va más allá del Barça o de Laporta. La forma de ejercer el poder y la transformación que se produce cuando dejas tu asiento habitual en el campo por uno más acolchado. Cuando del bocata pasamos a los canapes y de coger el bus o la moto para ir al campo a tener un parking privado...

Los valientes que de vez en cuando entrais por aquí ya sabeis que no soy del Barça. Así que los fans de los loros, del talibanismo o a los que buscais un elogio ciego del equipo o del club o un ejercicio de fe hacer click e iros a otro blog. El resto, si os apetece, seguir leyendo porque, aunque no sea del Barça, según mi modesto punto de vista y contrario a lo que dijo el 'amic' Jan, no evita que se pueda hablar de ello. No se me caen los anillos por decir que el Barça barrió al Manchester en el Camp Nou o que el equipo ha tirado por la taza del váter la Liga con unos partidos indignos. Cada uno debe decir lo que cree que debe decir si siempre se trata de ser coherente...¿Cohequé? Es una palabra que parece caduca para el mandamás azulgrana, otro de los ejemplos de dirigentes en el mundo del deporte cuya metamorfosis es palpable.

A mí su mensaje me suena caduco, con tics del pasados, engreimiento, egocentrismo y forma de hacer las cosas no sólo no me gusta sino que me parece una tomadura de pelo. Sí, de acuerdo, mejor que algunos que han pasado por algunos palcos, pero tampoco me vale el mal menor. Ni me vale ni me fío. La buena gestión debe ser tanto cuando hay viento a favor como en contra, cuando se debe ser el primero en ver cómo se torcían las cosas. No sólo se debe tener carisma, que lo tiene, sino no caer en la permisividad, no dejarse engullir poer la prepotencia, el engreimiento, un orgullo zafio que no va a ningún lado y, cuando lleguen los palos, no salpicar a los demás cómo las hélices del helicóptero para tú quedar al margen. Agachar la cabeza, pedir perdón tampoco cuesta tanto, no?

11 abr. 2008

Ganarse el respeto

Ganarse el respeto de alguien puede que sea fácil. Una persona, dos, una decena quizás y como mucho una centena. Para un millar ya lo tenemos más complicado y de millones y millones es una quimera. A no ser que le pongas corazón. Por eso el gesto de sacarse el sombrero y aplaudir es lo que me sale después de ver lo de esta noche.

No sé si como dice BarDeportes el perder puede ser una forma de ganar pero sí que tengo claro que hay formas y formas y que si alguien recuerda noches como las de hoy, como las de Lisboa, la de Munich pero también alguna que otra hasta llegar a aquí, esa derrota siempre acabará con una sonrisa. Muchos hemos visto al Getafe una sombra de aquel Alavés finalista de la UEFA o al Espanyol de hace menos de un año batallando hasta la final. A mí oir a la afición, ver sus lágrimas azules me ha puesto la carne de gallina y sólo me queda decirles que su victoria es mi respeto.

Pero una alegría no puede ser nunca completa. Ver algunos comentarios tras la derrota en la noticia de MD me sonroja y me avergüenza. Lo digo como lo siento. Siempre he pensado que alegrarse de las desgracias ajenas, simplificar con el 'es que es madrileño', 'es que nos metió cuatro', 'es que nos eliminó en Santander...' me parecen un insulto al buen aficionado del deporte y un complejo de inferioridad acojonante. Pero en esto del deporte, como en la vida, que cada palo aguante su vela y que cada uno ande su camino.