21 ago. 2009

¿Qué hace un secretario técnico?

A la pregunta ¿qué trabajo te gustaría tener si tuvieras la vida resuelta porque es cómodo y no suena a curro? Cada uno puede tener muchas respuestas: probador de colchones, de mojitos o hamacas en una isla perdida, cuidador de una isla desierta, los que ponen estrellas de la guía Michelín, ayudante etc Yo en las últimas semanas también pongo en la lista de futuribles director deportivo (de fútbol).



Porque vamos a analizar sus pretendidas funciones: gestionar y decidir que jugadores-entrenador debe tener una plantilla para que el técnico pertinente trabaje en el día a día. Durante la temporada ver la evolución de tus jugadores y buscar que hay en el mercado (ya sea en la cantera o fuera) para poder incorporarlo cuando se abra el mercado. O sea en verano toca no ponersemoreno y currar de lo lindo. O no. Porque visto lo de algunos y los fichajes en el último minuto de muchos me parece que curran una semanita, estan muy morenitos y poca cosa más. A 10 días para el inicio de la temporada hay equipos que tienen ‘overbooking’ o les faltan piezas o estan descompensados. ¿Qué ha hecho el secretario técnico en todo el verano?

Más allá de Monchi, capaz de acertar en muchísimos fichajes coherentes (sí, como todos también tiene ovejas negras) pero en una entidad que no es una potencia económica pero que, hasta junio, era el único que tenía al filial en Segunda. Es la excepción (junto a alguno más) en un fútbol con demasiados intereses, comisionistas y presidentes sobrados de ego. La política de los clubs con mucha pasta (léase Barça o Madrid) de pagar cifras desorbitadas por jugadores no dice demasiado de tí si eres secretario técnico y, si además, no sabes colocar o vender jugadores que te han valido una pasta hace poco tampoco.

El ejemplo Chichi

En otros deportes, con menos presión, menos comisiones y un mercado quizás más pequeño parece que sería más fácil acertar. Pero también depende mucho de la persona y el acierto no está garantizado. Sólo hay que mirar la política del Madrid de basket de los últimos años o la del Barça hasta la llegada de Chichi Creus. Éste último ejemplifica quizás uno de los modelos ideales: coherencia sin hacer ruido y, además, conociendo el entorno y la pasta que tienes (que no es poca). Que algunos aprendan.

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